
Vivo aquí mismo, en Madisonville. Cada semana entro a las casas de mis vecinos, muchas de ellas desde hace años, y las dejo como a mí me gustaría encontrar la mía: limpia, ordenada y oliendo bien.
No soy una empresa grande ni una franquicia. Soy yo, con mis productos, mi tiempo y mi palabra. Si me abres tu puerta, quiero que sepas exactamente a quién estás dejando entrar.
Empecé limpiando casas porque necesitaba trabajo y porque, la verdad, siempre me ha gustado ver un cuarto quedar bonito. Con el tiempo me di cuenta de que la gente no me llamaba solo por lo limpio: me llamaba porque podía irse a trabajar tranquila sabiendo que yo estaba en su casa.
Trabajo sola o con una ayudante de confianza. Llego a la hora que quedamos. Si algo se me pasa, me lo dices y regreso. Si tienes un perro que se asusta, un cuarto que prefieres que no toque, o una manera especial de doblar las toallas, dímelo y así lo hago. Es tu casa, yo nada más la cuido un rato.
Uso productos que no dejan olores fuertes, y si en tu casa hay bebés o alguien con alergias, traigo otros más suaves. No cobro extra por eso.
Prefiero platicar antes de dar un precio. Cada casa es distinta y no me gusta prometer números que luego no cuadran.
Trabajo con casas, no con oficinas ni con edificios. Esto es lo que hago cuando llego:
Es lo que más me piden y lo que mejor me sale. Saco las parrillas, los cajones, las charolas, y talló hasta que la grasa se va. Toma tiempo, pero se nota.
Estufa, campana, azulejo, gabinetes por fuera, tarja y llaves. La cocina es donde primero se ve si alguien limpió de verdad.
Regadera, mampara, sarro en las llaves, escusado, espejos y piso. Sin olor a cloro que se quede horas.
Tiendo camas, cambio sábanas si me las dejas, sacudo, aspiro debajo de lo que se pueda mover.
Aspirado, trapeado, muebles sacudidos, cojines acomodados, y los rincones que casi nadie ve.
Limpieza profunda cuando te sales o cuando llegas. Ventanas por dentro, clósets vacíos, todo listo para entregar.
Estas son casas de Madisonville y de por aquí cerca, tomadas el día que terminé. Nada arreglado para la foto.









Si quieres ver más, tengo fotos de casi todas las casas donde he trabajado. Con gusto te las mando.
Si te late, márcame o escríbeme tu dirección abajo. Contesto yo, no una máquina.