
Casa por casa, cuarto por cuarto
Trabajo solo, con mis propias manos. Entremos cuarto por cuarto y le cuento qué hago en cada uno.
Empezamos en la cocina

Aquí tardo cuarenta minutos, a veces cincuenta si el horno pide atención. Empiezo por arriba: campana, alacenas por fuera, azulejo. Luego bajo a las cubiertas y termino en el piso.
Cuarenta minutos, normalmente.

El baño es donde se nota si alguien limpió de verdad. Uso producto distinto para el sarro y lo dejo actuar; no restriego sobre seco.
Media hora por baño completo.

Aquí el trabajo es el polvo y el orden. Levanto los objetos para limpiar debajo y los regreso donde estaban; no muevo sus cosas de sitio.
Entre treinta y cuarenta minutos.

Dejo la recámara al final porque es el cuarto con el que usted se va a quedar en la cabeza. Si me deja sábanas limpias, cambio la cama.
Veinte minutos por recámara.
Claro desde el principio
Prefiero decirlo antes de entrar que dejarlo a medias. Si algo de esto le hace falta, dígame y vemos cómo lo resolvemos.
No muevo escritorios con papeles ni guardo nada que parezca importante. Limpio alrededor.
No me subo a escaleras altas ni lavo ventanas por fuera ni techos.
No saco muebles, cajas ni basura de mudanza. Llego a limpiar, no a vaciar.
Si hay algo frágil o de valor, lo dejo donde está y lo limpio apenas con paño seco.

Fin del recorrido
Usted regresa a una casa callada y en orden. Si quiere que vaya, hábleme directo o deje su dirección aquí abajo.