No vendemos horas. Vendemos el tiempo que pasa entre una visita y la siguiente. Elija la cadencia y la casa se acomoda sola.
La casa nunca llega a verse sucia. El polvo no alcanza a asentarse y las sábanas siempre huelen a recién puestas.
02Dos semanas dejan huella en la cocina y en los baños. Llegamos justo antes de que empiece a notarse.
03Lo que se acumuló en meses: rodapiés, hornos, rincones altos. Un día largo que devuelve la casa a cero.
Una casa en Oklahoma City no se ensucia de golpe. Se ensucia por capas, y cada capa tarda lo suyo. Esto es lo que encontramos según cuánto tiempo pasó.

Trabajamos siempre en pareja. Entre los dos, una casa de tres recámaras se mantiene en poco más de dos horas, porque nunca hay nada atrasado.
Pisos aspirados y trapeados, cocina completa, baños desinfectados, camas tendidas con su cambio de sábanas si las deja fuera.
Polvo en todas las superficies horizontales, incluidos marcos y lámparas de mesa.
Basura fuera, toallas repuestas, cocina seca y vacía al salir.
Es el ritmo para casas con niños, con mascotas o con alguien trabajando desde casa todo el día.

Catorce días bastan para que la regadera junte cal y la estufa guarde grasa. Por eso la visita quincenal dura más y empieza por ahí.
Incluye todo lo semanal, más: campana y frente de electrodomésticos, mamparas de cristal, llaves pulidas, zócalos y puertas revisadas por tramos.
Es la cadencia más común en casas de dos personas. Se nota al entrar y se sostiene hasta la siguiente.
Para mudanzas, fin de obra, antes de recibir visitas o simplemente porque ya pasó demasiado tiempo.
Interior de horno y refrigerador. Alacenas vacías por dentro. Juntas del azulejo talladas.
Ventiladores de techo, molduras altas, rejillas de ventilación, marcos de ventana por dentro.
Detrás y debajo de los muebles que se pueden mover entre dos.
Al terminar, la casa queda en cero. Desde ahí, si quiere, empieza un ritmo.